El verano tiene una manera especial de hacernos bajar el ritmo. Entre escapadas, días de sol, comidas fuera de casa y cambios en la rutina, el cuerpo disfruta —y también resiente— la temporada. Cuando llega septiembre, es común notar una mayor sensación de inflamación, retención de líquidos, pérdida de firmeza o una textura de piel menos uniforme. Pero regresar a…

