por Alexia González Vales (@alexiavales)
A lo largo de los años he comprobado que tu exterior no es más que un reflejo del cultivo que le das a tu jardín interno. Nos han enseñado mucho sobre autocuidado en un mundo que lo ve todo desde afuera. Y sí, el exterior no se puede descuidar, es muy importante; pero no es la raíz. No es lo que te sostiene. Cuidarse va más allá de lo que haces con tu cuerpo; tiene que ver con cómo te hablas, con cómo te tratas, con lo que piensas de ti y con los límites que te marcas.
Soy una mujer sumamente apasionada por la vida wellness, porque ha sido mi mayor fuente de empoderamiento. Es primordial sentirme segura al mostrar mi esencia y autenticidad. Para mí, este viaje no empezó con el físico—aunque sí fue un tema—sino por una transformación interna a través de hábitos sencillos pero profundos que, con el tiempo, cambiaron mi energía y como consecuencia, también mi cuerpo. Mi autoestima se fue construyendo cuando empecé a descubrir mi propia fuerza de voluntad, mi valor y lo que soy capaz de lograr.
En una sociedad llena de opiniones ajenas y prejuicios, he aprendido que la disciplina y el auto compromiso son algunas de las herramientas más fuertes para construir el bienestar interior (y exterior). Tener una rutina diaria que te permita conectar contigo, regresar a tu centro y encontrar tu paz es vital para poder crecer y nutrir ese jardín interno.
En mi caso, esta rutina empieza al despertar después de las horas de sueño necesarias (súper importante), haciendo un poco de journaling para liberar pensamientos negativos y emociones reprimidas, seguido por afirmaciones positivas sobre la vida que quiero construir—en tiempo presente y desde la gratitud—y una buena sesión de breathwork y meditación. Esto es una desconexión de la realidad que, a la vez, me conecta con mi intuición y me ancla al presente. Me ayuda a encontrar respuestas en el silencio y a empezar el día desde un lugar de calma. Éstas son las prácticas más poderosas que conozco para elevar mi vibración, visualizar con claridad y alinearme con la frecuencia en la que quiero vivir. Todo lo que repites en tu mente se convierte en tu verdad y luego en tu realidad. Por eso es tan importante alimentarla con lo que sí quieres crear.
Después de una intensa dosis de recarga energética, el cuidado físico—sin duda alguna—no puede faltar. Invertir en ti en ese aspecto es fundamental, ya que se trata de la imagen que proyectas; pero no me refiero a esto desde una perspectiva visual únicamente, sino al reflejo de lo que habita en tu interior. Esta parte de mi día incluye dos hábitos relevantes: un workout retador y una buena rutina de skincare. Para esta, tengo dos productos estrella que han sido mi salvación y recomiendo ampliamente: la LumiSpa de NuSkin—para darle una limpieza profunda a mi piel—y la Boost—que es mi gym facial y me da un glow espectacular. Éstas dos tecnologías, con múltiples beneficios, me han cambiado la vida y son parte esencial de mi ritual de amor propio. Fortalecer mi cuerpo y cuidar mi piel son clave para sentirme bien conmigo misma y, sobretodo, gustarme.
El proceso nunca es lineal, como la vida misma; el cambio no ocurre de la noche a la mañana. Soy fiel creyente de que el trabajo personal es una constante de por vida. Cuidarse no se trata de perfección, sino de presencia contigo para darles a tu cuerpo, mente y alma lo que realmente necesitan. Se trata de convertirte en tu prioridad; de elegirte a ti para siempre aspirar a tu mejor versión. Aunque amo verme bien físicamente, he descubierto que el verdadero brillo viene desde adentro.
Mientras termino de escribir esto para ti, me doy cuenta de que también me lo estoy diciendo a mí misma. Muchas veces nos descarrilamos, por lo que todos necesitamos recordarlo de vez en cuando. No es casualidad que estés leyendo esto; tal vez este sea tu momento de empezar a elegirte. Y si lo que buscas es un lugar seguro, estoy aquí, lista para acompañarte en el camino de regreso a ti.


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